Quizás una de las cosas más importantes de D. Andrés como EDUCADOR fue la de conectar con los corazones de los alumnos que pasaban por las escuelas. Hoy es una "re-llamada" a renovar nuestro corazón de maestro y engancharnos al afecto de cada uno de los SER-ES que habitan nuestro aula.
D. Andrés, PROFESOR DE DERECHO en la Universidad, ofrecía su trabajo como un servicio a la sociedad de su tiempo. Responsable y comprometido con su profesión buscaba un verdadero cambio que dignificara a las clases más defavorecidas.
D. Andrés, CANÓNIGO de la Catedral de Granada, no entiendie una Iglesia que no sea de los pobres, por eso orienta su vida a la dignificación de los más necesitados de Granada.

































